Cuidado cardiovascular I: hipertensión

Introducción

La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. La mayoría de las enfermedades cardiovasculares están causadas por factores controlables y que, por tanto, se pueden modificar, tales como la hipertensión, el sobrepeso, la obesidad, el colesterol y los triglicéridos elevados y la diabetes, entre otros.

En el sector de la construcción, por su tipo de actividad, condiciones físicas o hábitos, éstos pueden influir de modo importante en el desarrollo de este tipo de patologías. Se ha identificado que los trabajadores de este sector tienen unos niveles medios de tensión arterial más elevados que los de otros sectores, algo que ocurre también con el IMC (índice de masa corporal), que es un indicador de riesgo que establece el grado de sobrepeso (siempre se debe analizar bajo supervisión médica, dadas las limitaciones que presenta). El cuidado de la dieta y la realización de ejercicio físico son aspectos que influyen muy positivamente en el control de la hipertensión arterial. 

Junto con el autocuidado para controlar y mejorar estos factores de riesgo cardiovascular, es básico una buena coordinación entre los médicos que realizan la vigilancia de la salud en la empresa (los reconocimientos médicos) y los médicos de atención primaria o especialistas. En caso de haber sido diagnosticado de algún problema por alguno de estos profesionales, es conveniente ponerlo en conocimiento del otro, con el fin de que ambos puedan abordar las necesidades preventivas desde cada óptica. 

Hipertensión

La hipertensión arterial es una patología de alta prevalencia en la población, siendo la responsable de la mayoría de las muertes por episodio cardiovascular en España y también en el mundo. Su frecuencia sigue aumentando y se pronostica que, de seguir así, afecte a nivel mundial a más de 500 millones de personas en 2025. Las investigaciones realizadas confirman que mantener adecuadamente controlada la tensión arterial reduce notablemente la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular en los pacientes hipertensos.

La hipertensión también es conocida como “el enemigo silencioso”, porque es un trastorno que puede evolucionar sin presentar ninguna sintomatología, y puede producir daños importantes en órganos como el corazón, cerebro y riñones antes de que ni sepamos que la padecemos.

La tensión arterial se define como la fuerza que ejerce la sangre en las arterias durante su recorrido por el cuerpo. Cuando nos toman la tensión arterial, se habla siempre de dos tensiones, la máxima o tensión sistólica, que se corresponde al momento en que el corazón empuja la sangre hacia el sistema vascular, y la mínima o tensión diastólica, que se corresponde a la presión sobre las arterias después del latido cardíaco o diástole.

Existe hipertensión arterial cuando los valores de tensión máxima y mínima son, respectivamente, superiores a 140mm Hg (milímetros de mercurio) y/o superior a 90mm Hg.

Consejos para tener controlada la hipertensión

  • Disminuye el contenido de sal en tu dieta, incluso si tu dieta es cardiosaludable. Este consejo es especialmente importante para mayores de 45 años. Si debido a tus horarios de trabajo tienes que comer fuera de casa, presta especial atención a tu dieta, evitando los alimentos salados. Otra opción es que te lleves preparadas de casa tarteras saludables donde tú mismo controles tu menú. 
  • Pregunta a tu médico sobre el tipo de ejercicio que puedes realizar para cuidar tu tensión arterial, de acuerdo a tus necesidades y en función de tu actividad laboral. De manera general, es recomendable realizar ejercicio físico con una frecuencia de 3 veces por semana, de duración 45-60 minutos por sesión.
  • Mantén un peso en los límites saludables; el sobrepeso y sobre todo la obesidad aumenta el trabajo del corazón.
  • Controla tu estrés, practica regularmente la relajación, busca apoyo social en los momentos de más tensión e infórmate sobre las técnicas que te ayuden a gestionar tus emociones y pensamientos en situaciones difíciles.
  • Recuerda que tu dieta debe ser cardiosaludable, incluyendo vegetales, frutas, lácteos bajos en grasa, carnes de aves, pescados y frutos secos. Reduce al máximo las grasas saturadas, la carne roja, la bollería y los dulces. 
  • Evita el consumo de alcohol, porque aumenta la presión arterial.
  • No fumes. El tabaco y la hipertensión juntos aumentan la probabilidad de sufrir un problema cardíaco o de un accidente cerebrovascular.
  • Revisa periódicamente tu tensión arterial, para ello puedes acudir a tu ambulatorio, donde te pueden incluir en un programa de revisiones periódicas. Si por trabajo no tienes tiempo, puedes también acudir a una farmacia o tomarte la tensión en casa, siempre que dispongas de un equipo medidor fiable. 
  • Si tomas medicación, sigue las pautas que te indique tu médico. Infórmate sobre qué hacer si sufres una crisis hipertensiva o un aumento brusco de tu tensión arterial.
  • No dejes nunca de tomar la medicación sin consultar con tu médico.