Conclusiones y Resumen

Conclusiones

La apuesta por la salud desde la empresa requiere de unos instantes de reflexión para entender que el bienestar está estrechamente ligado a la seguridad y salud. No es razonable emprender acciones para lograr que los empleados adquieran hábitos saludables para mejorar su bienestar cuando otras cuestiones básicas previas, como las condiciones de empleo o la seguridad y salud no alcanzan unos mínimos que permitan ese nivel de bienestar.

Otra faceta a considerar cuando se apuesta por trabajar los hábitos saludables es que los resultados no son inmediatos, sino que se obtienen a medio y largo plazo. 

La empresa tiene un papel importante en la promoción de hábitos saludables. Trabajar en ellos exige un diseño cuidadoso y específico por parte de la empresa. En las acciones que se programen deben incluirse medidas para todo el proceso de cambio, no sólo para alguna de las etapas, para provocar la ruptura que conduzca al cambio de comportamiento.

En el mercado, y en la sociedad, se encuentran múltiples propuestas para trabajar los hábitos saludables. No todas ellas cuentan con aval científico, en la medida que haya podido demostrarse su utilidad para la salud. Lo habitual es recomendar la puesta en práctica de aquellas acciones que cuenten con el mayor número de evidencias científicas, precisamente para dirigir mejor los esfuerzos en la consecución del objetivo.
Como el objetivo, además de aplicar algunas conductas saludables, es lograr un cambio de comportamiento, lo óptimo es acompañar la estrategia de cambio con el soporte teórico y la estrategia psicológica adecuada para que el resultado obtenido se parezca al resultado esperado.

Hay muchos modelos teóricos para lograr un cambio de comportamiento a nuestra disposición para elegir el más adecuado. Es muy importante hacerlo para realizar acciones específicas, con mayor motivo si van dirigidas a un colectivo tan singular como puede ser el de la construcción.


Resumen

Un hábito saludable es la repetición de una conducta que se espera que produzca un beneficio en la salud. También es importante eliminar aquellos comportamientos perniciosos, como el tabaquismo. 

Las cinco áreas principales que se trabajan en las organizaciones saludables y sobre las que existe bastante respaldo científico son:

  • La alimentación.
  • La actividad física.
  • La salud mental.
  • El tabaquismo.
  • El sueño y el descanso.

Sin embargo la salud es algo más global, y una estrategia para promover el bienestar no debe descuidar otros aspectos. 

Lo primero que hay que hacer para trabajar el bienestar de los trabajadores es crear unas condiciones de trabajo y de seguridad y salud aceptables. 

En la introducción de hábitos saludables, debemos tener en mente que los beneficios se obtienen a medio y largo plazo. Y que su implantación no es sencilla, puesto que cambiar una práctica arraigada lleva tiempo. De ahí la importancia de preparar este tipo de intervenciones.

Una de las mejores estrategias a seguir para introducir cambios de comportamiento es apoyarse en modelos teóricos psicológicos para el cambio de comportamiento validados, para controlar y conocer mejor el proceso. Para ello existen más de ochenta modelos para diferentes estrategias en el cambio de comportamiento. 

Uno de los más conocidos es el modelo transteórico del cambio, de Prochaska y Di Clemente, que propugna cinco etapas en un ciclo para el cambio de comportamiento:

  1. Etapa de precontemplacion.
  2. Etapa de contemplación.
  3. Etapa de determinación.
  4. Etapa de acción.
  5. Etapa de mantenimiento.

La empresa puede planificar sus acciones basándose en estas etapas, de modo que pueda dar respuesta a las demandas de los trabajadores que se encuentren en cada etapa del ciclo.

Estos cambios son siempre complicados y se plantean a medio – largo plazo, sin atajos.

En el sector de la construcción suele preocupar a las empresas respecto al estilo de vida de los trabajadores el consumo de tabaco, el alcohol, el cinturón de seguridad, la protección solar y la obesidad. 

Sin embargo, a los trabajadores les preocupa más la inhalación de humo, el polvo y el tabaquismo, así como el cáncer o las enfermedades cardíacas, no tanto otros factores muy relacionados con las enfermedades crónicas y el estilo de vida.